Llegó a casa a las 12 de la noche y un impulso irrefrenable hizo que buscase en ese cajón aquellas fotos que esperaban ser vistas de nuevo.
El huevo blanco había hecho un buen trabajo, todas aquellas instantáneas eran preciosas, ellos salían sonrientes, encantados, felices en una palabra.
Él sabía que añoraba aquellos momentos, que cualquier tiempo pasado siempre ha sido mejor, pero jamás se imaginaba que esos trozos de plástico iban a despertar en él esos sentimientos.
Una mezcla de tristeza, añoranza, felicidad, nostalgia y alegría invadían ahora su cuerpo... Puede que su propia conciencia fuera la que había evitado durante tanto tiempo que mirase esas fotos, pero todo llega y el momento era ese!
lunes, 19 de abril de 2010
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